domingo, 3 de abril de 2011

Origen del linaje Granero en Alarcón (Cuenca).


Gracias a un artículo de Álvarez María del Peral sobre el apellido Granero en el periódico “El Día de Cuenca” del 12 de noviembre de 1929, dentro de la sección “Apellidos conquenses”, supe de la existencia del manuscrito 3250 de la Biblioteca Nacional donde se encontraba una genealogía del linaje Granero y su llegada a Alarcón (Cuenca), escrito por Melchor Granero de Heredia en el siglo XVI. Corregidos algunos errores del artículo, ampliamos algunos de los datos del manuscrito.

En dicho documento se dice que el origen de este apellido se encuentra en los hermanos Miguel Fernández de Heredia, clérigo capellán del rey de Castilla Juan I (1379-1390) y su hermano Diego Granado de Heredia, canoniciado del dicho rey. Ambos hermanos son naturales de Calatayud (Aragón), y vienen a Castilla con la reina doña Leonor, hija del rey Pedro de Aragón, casada con Juan I de Castilla en 1375. Al fallecimiento de dicho rey en 1390 en Alcalá de Henares (Madrid) tras la caída de un caballo, los dos hermanos se trasladan a Medina de Rioseco (Valladolid), porque Miguel Fernández de Heredia tenía allí hacienda y amigos. Allí se casa Diego Granado de Heredia con una dama noble de Zamora del linaje de los Mocejones.

Transcurrido cierto tiempo, Miguel Fernández de Heredia obtiene el beneficio curado de la Santísima Trinidad, el de Santo Domingo y el de Santiago en Alarcón (Cuenca), por lo que se traslada a vivir a Alarcón y manda llamar a su hermano a Calatayud (Zaragoza), de donde eran naturales ambos hermanos. Mandan llamar también a un tercer hermano mancebo llamado Martín Fernández Granado de Heredia, que casa en Alarcón con una hija del linaje de los Cevallos, los cuales ganaron la villa de Alarcón y tomaron el apellido de Alarcón. Este demuestra su hidalguía para ejercer los cargos de juez y alférez de Alarcón. A su temprana muerte es enterrado en la iglesia de Santo Domingo de Alarcón, delante de las armas, donde en adelante se entierran muchos familiares, dejando huérfanos a un hijo y una hija:

- Martín Granado de Alarcón (o de Heredia).

- María Granado. Casada en Munera (Albacete) con un hombre honrado y principal, dejando hijos e hijas, de donde descienden los del apellido Munera de Albacete.

Ambos hijos quedan en la guarda y custodia de su tío Miguel Fernández de Heredia hasta que fallece en Alarcón, siendo enterrado en la iglesia de la Santísima Trinidad donde era cura, a la entrada de la parte de la iglesia:

“... mandó que lo enterrassen en la dicha Iglessia a la parte de arriba donde los pissassen todos los que enterrassen en la dicha iglesia ...”

Tras fallecer también la madre, ambos hermanos son recogidos por un tío materno que era rico y principal, del que heredan grandes bienes como los heredamientos de Valhermoso, aldea de Alarcón y los molinos de Rocaforte. Además se dice que vivían junto a la torre de Valhermoso (actual torre de Valhermoso de la Fuente).

Martín Granado de Heredia se casa en Alarcón donde deja dos hijas y un hijo, Martín Sánchez Granero, el cual corrige el vocablo Granado por Granero.

Este último casa también en Alarcón dejando por hijo a Antón Sánchez Granero “el viejo”, casado dos veces, una en Honrubia (Cuenca) con Catalina García natural de Iniesta (Cuenca) y del linaje de los García. De éste y su prole trataremos en otro momento.



sábado, 26 de marzo de 2011

Mariano Graneros Junco, mártir de la revolución de Chuquisaca.

Mariano Graneros Junco nació el 5 de enero de 1771 en La Paz (Bolivia), hijo de Manuel Graneros y de Josefa Junco ó Funco, ésta de origen “Aimara”.

Era conocido como "Challatejeta" (arena retobada) por su baja estatura y gordura.

Entre 1802 y 1807 ejerce los cargos de alguacil y carcelero, además de poseer un café y billar en la esquina de la calle de La Merced donde se reunían los independentistas, a cuyo partido se unió tempranamente.

El 17 de junio de 1802 se casa con Manuela Pagadora, siendo testigo de su matrimonio don Ramón Riberot. Tienen cuatro hijos: María Agustina (nacida en 1802), Liberata (nacida en 1806) y Jerónima, que nacida en julio de 1809 fue apadrinada por Pedro Domingo Murillo, hijo del cura Ciriaco Murillo.

El 12 de julio de 1809 se reúnen en la casa del cura Sebastián de Figueroa, Mariano Graneros, Melchor Jiménez “el pichitanga”, Hilarión Landaeta, Julián Gálvez, Juan Cordero y otros muchos y se decide dar el golpe el 16 de julio durante la procesión de la virgen del Carmen. Allí fue encargado junto a Melchor Jiménez para sondear a los soldados del batallón de guardia. En la fecha prevista el batallón de milicias al mando de su segundo jefe Juan Pedro de Indaburu copó el cuartel de veteranos mientras la población se volcaba a la plaza.

Tras la revolución, fue nombrado capitán de la primera compañía de Granaderos teniendo como segundo al teniente Hipólito Landaeta. Declarada el 18 de julio la guerra a Puno, el 24 de septiembre partió con sus fuerzas hacia Tiahuanaco bajo el mando de Juan Bautista Sagárnaga.

Tras la dispersión de las tropas rebeldes el 25 de octubre en los Altos de Chacaltaya a manos de Jose Manuel de Goyeneche, Mariano Graneros se retiró hacia las Yungas. Con el grado de comandante participó de los combates finales en Chicaloma e Irupana, el 11 de noviembre de 1809.

Consiguió huir pero en el Alto de Pampahasi fue sorprendido y detenido por una partida al mando de Miguel Chávez, tras lo que fue conducido encadenado a La Paz el 4 de noviembre.

El fiscal Pedro López Segovia tomó su declaración el 8 de noviembre de 1809. Firmó su confesión el 6 de enero de 1810 y fue condenado a muerte. Esa noche fue conducido al Seminario, se le comunicó la sentencia y fue puesto en capilla. El día 29 de enero fue ahorcado junto con Juan Antonio Figueroa, Basilio Catacora, Apolinar Jaén, Buenaventura Bueno, Juan Bautista Sagárnaga, Melchor Jiménez, Gregorio García Lanza y Pedro Domingo Murillo, quien pasa a la historia por la famosa frase “la tea que dejo encendida, nadie la podrá apagar, viva la libertad”. A las seis de la tarde descolgaron sus restos, que fueron sepultados en el atrio del Templo del Carmen.

Es considerado el sexto protomártir de la independencia de Bolivia. Cada 16 de julio se celebra la independencia, cuya lucha llevó 15 años desde 1809 y de 102 líderes que lucharon contra la corona española, solo 9 sobrevivieron a la independencia de Bolivia en 1825.

Una calle de la ciudad de La Paz lleva hoy el nombre de Mariano Graneros.

martes, 8 de marzo de 2011

Manuel Granero Valls, torero valenciano.

Nació el 4 de abril de 1902 en la calle del Triador nº 35, donde hoy se encuentra una placa conmemorativa (otros sostienen que en la calle San Antonio nº 1), del valenciano barrio del Pilar. Hijo de Manuel Granero y doña Consuelo Valls Chuliá (o Juliá). Descendiente de una familia burguesa procedente de Chella (Valencia), cursa estudios de música, llegando a ser un buen violinista.

A los 12 años, el domingo 11 de octubre de 1914, se lanzó de espontáneo a la plaza de toros de Valencia durante el festival que fue organizado por los vaqueros del coso. Su presentación vestido de luces sucedió en Valencia el 7 de junio de 1917 en un festejo nocturno. Su afición a los toros le lleva a trasladarse al campo de Salamanca, donde actúa como becerrista en 1920. Enseguida torea en Madrid, el 29 de junio de 1920, donde pronto agota las entradas.

El 28 de septiembre de 1920, toma la alternativa en La Maestranza de Sevilla, de manos de Rafael “el Gallo”, que le cede el toro “Doradito”, y con Manuel Jiménez “Chicuelo” como testigo. Al día siguiente vuelve a actuar en Sevilla, esta vez en la Plaza Monumental, junto a El Gallo, Chicuelo y Belmonte, dando una vuelta al ruedo. El 22 de abril de 1921 confirma la alternativa en Madrid, con toros de Gallardo, Chicuelo como padrino y Carnicerito de testigo. A este festejo acuden la Reina y la Infanta Dª. Isabel. Ese año llega a torear 94 corridas, liderando el escalafón taurino.
En 1922 comienza la temporada con gran éxito, contándose sus triunfos por actuaciones. El día 7 de mayo, vestido de negro y oro, actúa en la desaparecida plaza de toros de Madrid de cuatro caminos en su decimotercera corrida del año, mal número, con Juan Luís de la Rosa y Marcial Lalanda. Tras triunfar con su primer toro de Albaserrada, su segundo toro “Pocapena”, de la ganadería del duque de Veragua, le coge por el muslo, y en el suelo, le tira varios derrotes, acertándole en uno estampándole contra la barrera, tras lo cual lo vuelve a cornear de forma que en uno de los derrotes el cuerno penetró por el ojo derecho del torero destrozándole el cráneo, causándole la muerte de manera casi instantánea tras entrarlo en la enfermería. “Pocapena” y Granero estaban destinados a verse las caras, pues también le correspondió en el sorteo para la corrida anunciada para el 19 de agosto en Ciudad Real. El festejo se suspendió y al año siguiente “Pocapena” viajó a Madrid.

El féretro se trasladó a hombros por la cuadrilla hasta la estación de Atocha, desde donde viaja a Valencia. Su entierro en Valencia fue una multitudinaria manifestación de duelo, con las calles repletas de gente por donde pasó el cortejo fúnebre.

El mausoleo donde se encuentra enterrado es obra del escultor José Arnal García, y en el nunca faltan las flores frescas.

Años más tarde encontramos a un primo suyo debutando en Valencia como torero también:

“En Valencia se celebró un festival a beneficio de los empleados de la Diputación. Cinco utreros de la ganadería de López Cobos, para los noveles diestros Espontaneo Fort, de Torrente; Niño de Guadasuar, Martín, de Alboraya, y, como nota interesante, el debut de José Granero, primo del malogrado torero del mismo apellido. Dirigieron la lidia los matadores de toros Felix Rodríguez, Manilo Martínez y Enrique Torres, quienes banderillearon estupendamente. Los aspirantes a «ases» no demostraron nada digno de mención”.

Muchos son los sucesos extraños referentes a la muerte del torero, su corrida número trece del año, el toro “Pocapena” había estado destinado a él en la corrida del año anterior el 19 de agosto en Ciudad Real, por lo que al año siguiente “Pocapena” viaja a Madrid, tras salir vestido de luces de la casa de su amigo valenciano el periodista Manuel Gómez Domingo “Rienzi”, Dolores Redondo, mujer del periodista, acude a la iglesia para rezar por el torero y le enciende un cirio que cae violentamente al suelo, al llegar a casa, comprueba que se le ha apagado una lamparilla que había puesto a la Virgen de los Desamparados antes de salir. Blanquet, banderillero de Granero, también había sido peón de Joselito al que vio morir en Talavera de la Reina, afirmó que en ambas tardes los toreros “olían a muerto”. También se dice que ese año de 1922 programaron en el teatro de Ruzafa de Valencia las obras “Granero Club” y “Pocapena”, estando meses antes de su muerte juntas en el cartel.

Para terminar, el 3 de noviembre de 1960, durante unas reformas en el mausoleo, se abrió el féretro de plata (igual al de Joselito) y se descubrió el cuerpo incorrupto del torero. Su hermana Consuelo Granero que se hallaba presente quedó estupefacta. Durante semanas se habló en los periódicos del tema, hablando de la supuesta santidad del torero, abriéndose una investigación por el Ayuntamiento presionado por la iglesia valenciana. La explicación llegó semanas más tarde al saberse que el torero había sido concienzudamente embalsamado para su traslado desde Madrid, pagando 7.500 pesetas, una cantidad desorbitada para la época. Puede seguirse toda esta historia en la hemeroteca del diario Las Provincias.

Muchos son los escritores, poetas y cantantes que le han homenajeado. Ernest Hemingway menciona al torero en su libro “Por quien doblan las campanas”. El poeta Blas de Otero que conoció de muy niño al torero cuando éste acudía a casa del padre del poeta a tocar el violín, le escribe un magnífico poema y el gran Rafael Duyos le canta:

“Valencia tuvo un torero
cuando no lo tuvo nadie.
Cuando, después de Gallito,
subsiste el trono vacante.”

Terminamos con un pequeño video donde podemos ver su traslado desde Madrid y posterior multitudinario entierro en Valencia:




domingo, 27 de febrero de 2011

D. Alonso Granero de Ávalos, obispo de Charcas.


Nacido a principios del siglo XVI en Villaescusa de Haro, provincia de Cuenca, lugar de nacimiento de nueve obispos, hijo de Alonso Granero "el viejo" e Isabel de Ávalos, su segunda mujer.

Por parte de padre descendiente de la familia de los Granero, uno de los linajes de hidalgos más antiguo y noble de la villa de Alarcón en la provincia de Cuenca, y por parte de madre descendiente de los Toledo, al ser su madre hija de Hernán Álvarez de Toledo (hijo del comendador de Villaescusa Gutierre de Fuensalida, tercer-nieto del conde Lope Díaz de Haro, y de Juana Téllez de Toledo, bisnieta de Garci Álvarez de Toledo, primer señor de Valdecorneja y antecedente de la Casa Ducal de Alba) y de Isabel de Arnedo, natural y descendiente de los fundadores de la villa de La Parrilla (Cuenca).
Estudia en el colegio Mayor de Cuenca de la Universidad de Salamanca, donde se doctora en Teología y Cánones.

Más tarde es nombrado canónigo y arcediano de Moya en la Santa Iglesia Catedral de Cuenca.

Ejerce después como Fiscal de la Inquisición en Llerena (Extremadura) hasta que en 1573 es nombrado Fiscal de la Inquisición de México.

El 18 de julio de 1573 se embarca para México llevando como criado al arquitecto extremeño Francisco de Becerra. Una vez en México, en 1574 es ascendido a Inquisidor General de México.

Tras ser propuesto en 1577 para el obispado de Nueva Galicia, el 17 de Agosto de 1578 es elevado a obispo de Charcas (La Plata, Bolivia) por el rey Felipe II y confirmado y preconizado por el Papa Gregorio XIII el 9 de enero de 1579. Llega a La Plata en 1582 donde ejerce pocos años.

Tras asistir al Concilio de Lima de 1583, donde ejerce como secretario del obispo Martín del Barco Centenera, autor del famoso poema “La Argentina”, fallece en la ciudad de La Paz (Bolivia) el 19 de noviembre de 1585, siendo enterrado en su antigua catedral que hoy no se conserva.

En su testamento dice haber traído de España más de 40.000 pesos en joyas y preseas, deja 4.000 pesos a su hermana doña Sancha de Ávalos y Toledo, y otras cantidades a otros familiares, manda fundar una memoria para casar huérfanas pobres y dar estudios a familiares y que se compre la capilla de Francisco de Lodares en el convento de los dominicos de Santa Cruz de Villaescusa de Haro (hoy en ruinas, fundado en 1542 por Sebastián Ramírez de Fuenleal obispo de Santo Domingo, Tuy y Cuenca y Presidente de la Chancillería de Granada, también natural de Villaescusa de Haro), bajo el patronazgo de su familia y entre las condiciones dice que si un patrón se llamase Granero de Alarcón el siguiente lo fuese Ávalos de Toledo.


Como curiosidad, anotamos los nombres de los al menos nueve obispos nacidos en Villaescusa de Haro, que son:

- García Guillén Ramírez, obispo de Oviedo y Presidente de las Órdenes (f.1508).
- Diego Ramírez de Villaescusa o Fuenleal, obispo de Astorga, Málaga y Cuenca (f.1537).
- Gil Ramírez de Villaescusa, obispo electo de Calahorra.
- Sebastián Ramírez de Fuenleal, obispo de Santo Domingo, Tuy, León y Cuenca, Virrey de México y Presidente de la Real Chancillería de Valladolid (f.1547).
- Antonio Ramírez de Haro, obispo de Orense, Ciudad Rodrigo, Calahorra y Segovia e Inquisidor de Valencia (f.1549).
- Diego Ramírez Sedeño de Fuenleal, obispo de Pamplona (f.1572).
- Pedro Carlos Ramírez, prior de Uclés, capellán del rey Felipe II y obispo de Gerona (f. 1572).
- Julián Ramírez Díaz, prior de Uclés y obispo de Guadix. (f.1581).
- Alonso Granero de Ávalos, Inquisidor de México y obispo de Charcas (f.1585).

viernes, 11 de febrero de 2011

D. Sebastián Granero de Alarcón, Caballero de la Órden de Santiago.

Nacido en la ciudad de Cuenca (España) a finales del siglo XVI. Hijo de Antonio Granero de Alarcón y Ana Pérez Coronado. Su padre era un noble hidalgo de Alarcón (Cuenca) y su madre natural de la ciudad de Cuenca, de familia de Tarancón (Cuenca). Vivían en la entonces llamada Calle Ancha (hoy calle Palafox), residencia de parte de la nobleza conquense.
Tiene otros dos hermanos que también dedican su vida al ejército: Juan Granero que ocupa el cargo de castellano y Baltasar Granero, capitán de artillería y alcaide del castillo de Lisboa. Tiene también una hermana llamada Ana Granero, que casa en Portugal con el noble Cristóbal Matos de Lucena, letrado y desembargador de Oporto (Portugal), hijo de Tristán Cardoso de Lucena y de Beatriz Tavares Botello.
Hombre de guerra, lo vemos como capitán de artillería en la toma de La Mamora (Marruecos) en 1614 o en 1625 en el asedio a la plaza de Salvador de Bahía (Brasil) ejerciendo de Teniente General de Artillería de tierra y mar.
Durante varios años ejerce el cargo de castellano en la famosa Torre de Belem de Lisboa (Portugal) y en 1626 es nombrado Caballero de la Orden de Santiago, para lo que presenta pruebas de su hidalguía.
Amigo personal de Juan de Urbina, secretario de los Príncipes de Saboya, lo vemos relacionado con el famoso escritor Miguel de Cervantes Saavedra, al alquilar a la hija del escritor una casa comprada en Madrid en la calle “Red de San Luís”, como testaferro de Juan de Urbina.
Durante los años de 1630-1631 y 1633-1637 lo encontramos como Gobernador de Larache (Marruecos), sufriendo un grave altercado contra las tropas del morabito Al-Ayasi.
En 1638 lo hallamos como Maestre de Campo y Gobernador General de Artillería en la toma de Fuenterrabía (Guipúzcoa), mandando uno de los 4 tercios que se forman, junto a Cristóbal Bocanegra, Francisco Megia y el marqués de Monzara.
Fallece sobre 1639-1640.