Hoy vamos a tratar
sobre una de las pocas casas solariegas que podemos asegurar con certeza que
pertenecieron a los Granero.
Ya hemos hablado en
otras ocasiones, que una rama del linaje procedente de Alarcón pasa a Campo de
Criptana (Ciudad Real), instalándose posteriormente en Pedro Muñoz (Ciudad
Real).
Al primer miembro de esta familia que
encontramos avecindado en dicha población es a Francisco Granero de Heredia,
nacido a finales del siglo XVI o principios del XVII.

Consta de
dos alturas y cámara. Tiene una fachada enfoscada y dividida en
paños por franjas decorativas verticales y horizontales. Los huecos de la misma
son de gran tamaño y están ordenados simétricamente, lo que le confiere gran
belleza a la estructura. Consta de una importante portada, enmarcada de piedra
rojiza, con relieves animales y unas cabezas. El balcón central está caracterizado
por una barandilla, jabalcones de forja y una ventana enmarcada en piedra de
sillería almohadilla. Seguramente este balcón fue instalado con posterioridad a
la construcción de la portada, ya que los pináculos que la adornan sobresalen
de dicho balcón, aunque es una suposición ya que en 1782, en las pruebas para ingresar como caballero de la orden de Santiago de Juan José Granero de Heredia y Quirós ya aparece dicho
balcón. Rematando el conjunto, a la altura de la cámara superior, se encuentra
el escudo heráldico de la familia, de buena factura, aunque con visible
deterioro de la piedra:
"En
campo de gules, cinco castillos de plata y un león rampante en el centro de oro.”
De este
escudo trataremos más detalladamente en otra entrada del blog.
En el interior de la
casa destaca el patio central, del que lamentablemente sólo se conserva la
mitad. Se caracteriza por unas columnas dóricas de piedra y una galería
superior cerrada, con estructura y ventadas elaboradas con madera.

La casa se
describe así:
“Una casa
en la calle de las Mesas, con vivienda baja y alta y cámaras, patio, y corral.
Tiene de frente al mediodía donde está la puerta quarenta y una varas, altura
diez, fondo de el cubierto, treinta y quatro varas, de el descubierto setenta,
su fábrica de piedra y yeso nueva”.
“Vale de
renta cada un año treinta ducados”.