Nacido en Villarrobledo
(Albacete) en 1617, miembro de dos familias nobles, los Morcillo y los Granero.
Fue hijo de Amador Morcillo “el viejo” y de Ana Granero.
Fue
Teniente de la Iglesia de San Blas. Ejerció de director espiritual de la Venerable Sierva
de Dios, María de Jesús (natural también de Villarrobledo y miembro de la 3ª
orden de San Francisco), la cual se halla enterrada en la capilla de San
Pascual Bailón de la Iglesia de San Francisco de Villarrobledo. En su
testamento, Amador deja un Patronato y otros bienes para su familia. Fallece
el 10 de octubre de 1678.

Podemos
leer una pequeña biografía que se encuentra en el libro de Fernando Ramírez de
Luque “Colección de Santos Mártires,
Confesores y Varones Venerables del Clero Secular” del año 1805, tomo IV, páginas
56-58:
“
VEN. LICENCIADO AMADOR MORCILLO GRANERO;
nació el año de 1617 en Villa-Robledo de familia distinguida, cuyos padres le
dieron una perfecta educación, y cayendo tan buena semilla en buena tierra, dio
ciento por uno. La gran pureza de alma con que lo dotó la divina misericordia,
fue un preludio de tenerlo Dios escogido para dirigir almas puras y santas: en
cuyo magisterio perfeccionó la suya con la práctica de la oración, y lectura de
vidas de Santos, y libros místicos. Elevado al Sacerdocio, acabó de separarse
del mundo, viviendo todo dentro de sí mismo, solo para Dios, y el bien
espiritual de sus próximos. Tan relevantes prendas le ganaron la veneración de
todas las gentes, y su Párroco Don Diego de la Cueva no pudo hacer mejor
elección, que cuando lo nombró por su Teniente mayor, para que dirigiera e
ilustrara con su exemplo y doctrina la dilatada grey que estaba a su cuidad.
Entregáronse en efecto muchas personas a su dirección, y lo hallaron maestro en
el consejo, consumado en materias de espíritu, y muy diestro en serenar
conciencias agitadas de escrúpulos. Domaba su cuerpo con ásperos silicios,
ayunos y disciplinas de sangre para reducir su carne a la debida servidumbre.
Vivió como en un desierto, y ya sabían todos, que no lo habían de buscar sino
en su Parroquia de San Blas, o en otra iglesia, de rodillas ante el Santísimo
Sacramento, o sentado osen el confesionario, o en las cárceles y casas de
enfermos, consolándolos, y socorriendolos con quanto podía, igualmente que a
pobres vergonzantes. Su humildad, paciencia y resignación fueron a toda prueba: estas en las persecuciones y
calumnias; y aquella en la estimación y aplausos: recibiendo en recompensa de
tan sólidas virtudes, favores singulares de Dios.
Apreciaron
mucho su mérito los Cardenales Arzobispos de Toledo, Moscoso, y Aragón, y otras
muchas personas de nobleza y graduación eclesiásticas y seculares. Fue Confesor
y Director del Beaterio (hoy Convento) de Carmelitas Descalzas, y de su
fundadora la Venerable Agueda de la Natividad, manteniendo siempre aquella
Comunidad floreciente en lo más elevado de la perfección, con un total arreglo
a las máximas de Santa Teresa. Llamóle pues
el Señor para sí con una feliz muerte a los 61 años de edad en este día, año de
1678, con general sentimiento, por la gran falta que hacía tan insigne varón. =
Padre Francisco de la Caballería, vida de la citada Venerable Madre Agueda,
lib. I. cap. 10 impresa en Madrid, año de 1750.”
Importantes
fueron otros miembros de la familia Morcillo en Villarrobledo, como fueron el
Virrey del Perú y Arzobispo de la Plata Diego Morcillo Rubio de Auñón, su
sobrino Pedro Morcillo Rubio, obispo de Cuzco y el también sobrino Alfonso Carrión y Morcillo, alcalde
del Crimen de la Audiencia de Lima y Consejero de S. M. y el caballero de
Santiago Antonio de Vitoria y Rubio Morcillo.