Hoy
vamos a tratar sobre una de las más antiguas iglesias existentes en Alarcón (Cuenca),
sobre su arte, su historia, y como no, su relación con el linaje Granero.

A
finales del siglo XV el canónigo de la catedral de Cuenca Gonzalo González de Cañamares añade
una nueva nave al lado del evangelio, cambia la cubierta de la nave antigua y
reforma la zona de la cabecera, dejando en la fachada su escudo heráldico.
También se inician las obras de la portada plateresca orientada al sur, con una decoración de grotescos,
motivos vegetales y todo un bestiario con animales mitológicos. La portada está cobijada
por un pórtico gótico, que por desgracia no ha
conseguido protegerla de las inclemencias del tiempo.

En
esa misma época empiezan las obras de la nave norte que se terminarán a
comienzos del siglo XVI, en tiempos del marqués de Villena Diego López Pacheco y del Obispo de Cuenca Diego Ramírez de Villaescusa, que colocan sus escudos tanto
en la portada como en las claves de esta nueva nave.
A
mediados del siglo XVI se añadirán dos capillas anexas a la portada principal,
iniciándose más tarde la nueva torre. Ésta permite transitar a los viandantes
bajo su enorme arco que recibía a todos los viajeros que se acercaban a la
villa de Alarcón por el Este y por el Sur.

Al
lado de evangelio y frente al púlpito se halla la capilla de los Lorca, con la
advocación de Santa Catalina. La capilla se inicia a principios del XVII,
financiándose en parte con la plata enviada desde Lima (Perú) por su Regidor
Perpetuo don Baltasar de Lorca. En ella se encuentra el escudo heráldico de los
Lorca que es:
“Escudo partido. En la mitad
derecha un peñasco con un elefante sobre él y encima un castillo con una
bandera y en la mitad izquierda cinco hojas de higuera”.
En
la capilla hay o había un cuadro de Santa Catalina con el mismo escudo:
“ … en el cuerpo de la Iglesia a
el lado del evangelio enfrente del pulpito esta fabricada una capilla de piedra
de cantería que la puerta de ella sale a la nave principal con su arco de
piedra y sobre ella un escudo de armas dividido en dos tarjetas, a la mano
derecha de el escudo y targeta de la mano derecha, tiene sobre un peñasco un
elefante y sobre el un castillo con una bandera y en la tarjeta de la mano
izquierda, cinco hojas de higuera y en frente de la puerta un nicho con su arco
también de piedra para los entierros, y entre el nicho y la puerta a la parte
del altar maior esta el altar de un quadro de S. Catalina con su bastidor
grande sobredorado y estas mismas armas vimos en los escudos que tienen las
casas de los Lorcas sobre las puertas principales de ellas que unas están junto
a la iglesia de santa catalina que son las casas de Christobal de lorca (---)
abuelo del abuelo materno del prete y las otras en la misma
parrochia algo desviado, que son las casas de don diego de lorca Figueroa primo
segundo de la madre del prete ….”.
Decir
que todavía no se cual es esta iglesia de Santa Catalina, pues no se conoce
iglesia alguna con esta dedicación en Alarcón, y quizá se confundan con la de
Santa María. Estos Lorca están muy emparentados con los Granero.
Pasemos
ahora a hacer una breve historia de la iglesia con algunas fechas, en el que
faltarán muchas cosas, pero ya se andará en ampliarlas.
Los
años de 1214 y 1233 es Abad don Miguel.
En
1322 encontramos como clérigo a Pero Ferrandes.
A
finales de ese mismo siglo XIV encontramos a Miguel Fernández de Heredia,
natural de Calatayud (Zaragoza) clérigo capellán del Rey Juan I de Castilla.
Obtiene el Beneficio de la Santísima Trinidad de Alarcón y el de Santo Domingo.
Una vez en Alarcón, acude un hermano suyo llamado Martín Fernández Granado de
Heredia, que casa en Alarcón con una dama del linaje de los Cevallos o Alarcón, y cambia Granado por Granero siendo
estos los progenitores de todos los Granero.
Miguel
Fernández de Heredia fallece en Alarcón, siendo enterrado en la Iglesia de la
Santísima Trinidad:
“… siendo enterrado en la yglesia
de la trinidad de la vª de Alarcon donde el era cura y mando que lo enterrassen
en la entrada de la parte de la
Iglessia a la parte de arriba donde los pissassen todos los
que enterrassen en la dicha iglesia …”.
Muchos
otros Granero fueron enterrados después en esta iglesia.
En
1508 el canónigo de Cuenca Gonzalo González de Cañamares funda en la
Universidad de Salamanca el colegio menor de “Santa María y todos los Santos",
también conocido por de “Monteolivete”. En los estatutos del colegio se
especifica que haya dos estudiantes, uno de la ciudad de Cuenca y el otro de Torralba o
Alarcón, alternando uno y otro:
“Otro será natural de los lugares
de Torralba y Alarcón, alternando también entre sí, y presentando, cuando
corresponda a Torralba, el poseedor del beneficio y el concejo, y cuando
corresponda a Alarcón, presentarán el rector de la iglesia parroquial de la Santísima Trinidad
y el concejo”.
Uno
de esos estudiantes de Monteolivete será Melchor Granero, al que vemos justo ahora (existieron
dos Melchor Granero de Heredia curas de San Juan de Alarcón, tío y sobrino).

“Esta custodia mandó hacer D.
Gaspar de Quiroga, obispo de Cuenca, a costa de las fábricas de las iglesias de
esta Villa de Alarcón: acabose siendo obispo el ilustrísimo D. Gómez zapata, y
curas el licenciado D. Juan de Ávila, Hernando los Paños, Diego la Moren y Melchor Granero.
Hízola Cristóbal de Becerril, platero, vecino de Cuenca, y acabose en 20 de
junio de 1575 años”.
Juan
de Ávila y Haro era cura de la Santísima Trinidad, Hernando de los Paños de
Santo Domingo, Diego la Morena de Santa María y Melchor Granero de Heredia
(tío) de la de San Juan. Hoy desafortunada e incomprensiblemente, esta custodia
se halla en la “Hispanic Society of America” de Nueva York.
En
1579 el Beneficio Curado lo continúa disfrutando Juan de Ávila y Haro, valorado
en 350 ducados, Juan de Cuenca disfrutaba de un Beneficio Simple de 300 ducados
y Hernando de Rivadeneira, canónigo de Segovia, una Prestamera.
En
1582 tras un encargo anterior al pintor Juan Ortega, se encarga un retablo
dedicado a Santa Lucia al pintor conquense Gonzalo Gómez, de la dinastía de los Gómez. En una de las tablas denominada
“Santa Lucía con donantes” quizá aparezca la figura del bienhechor de la obra.
Actualmente se conservan 5 de las tablas del retablo que
se encuentran en la Casa Parroquial.
Años
después tenemos como cura a Diego de Andrada.
Ya
en el siglo XVII, en 1624 y 1627 tenemos como cura al licenciado Juan Palmero
de los Paños, natural de Villanueva de la Jara (Cuenca), que además es Comisario del
Santo Oficio, y como Mayordomo a Melchor Granero de Heredia, naturales de
Alarcón. Ambos encargan en 1624 un órgano para la iglesia a Sebastián de
Miranda, vecino de Toledo, siendo el ensamblador y escultor Juan Fernández. Se
pide que sea de la misma forma y tamaño que el existente en la iglesia de Santa
María de Alarcón. Se pagan 3600 reales más el gasto del traslado y montaje en
1627. Éste Melchor Granero de Heredia puede ser el cura de San Juan (sobrino) u otro Melchor Granero de Heredia, su primo, casado con Clara Granero.
El
3 de marzo de 1653, se hace entrega por Fray Jerónimo de San José, secretario
del Dr. Alarcón, a Juan de Oma y Lara del cuerpo de “San Mariano” diácono y
mártir, traído desde Roma. Una reliquia de dicho santo se lleva a la iglesia de
San Pedro y San Pablo de Olmedilla de Alarcón, ya que esta era un anejo de la
de la Santísima Trinidad. Desconozco si el cuerpo sigue en Alarcón.
El
10 de marzo de 1654 se quema la sacristía, perdiéndose todos los documentos
anteriores a esta fecha que se encontraban en el archivo que se situaba en
esta.

En
1664 es cura don Francisco de Peralta, residente en Olmedilla de Alarcón
(Cuenca), que además es propietario de la Casa de los Zalvid o Zalvide en
Alarcón, casi contigua a la Iglesia de Santa María, con su escudo de armas. La
dicha casa fue propiedad anteriormente de García de Vizcarra, pariente de los
Zalvid y los Granero.
En
1674 es teniente de cura Alonso Sánchez de Segovia.
En
1749 es cura Diego Felipe Fernández, el cual se ve inmerso en un proceso de la
Inquisición contra Francisco Escudero, cura de la iglesia de Santiago en Alarcón.
Desde
1804 a 1807 es cura el doctor don Juan González Cabo-Reluz, natural de Tarancón.
Sabemos que era afrancesado y que tras la Guerra de la Independencia emigra a
Francia, solicitando al Obispo de Cuenca en 1818 le reincorpore en el puesto de
cura en Alarcón. Más tarde vuelve a Tarancón siendo profesor de don Fernando
Muñoz, futuro marido de la Reina Isabel II, de la que llega a ser nombrado su
preceptor en 1836, además de segundo Bibliotecario de la Biblioteca Nacional y
de la Biblioteca de la Reina.
En
1829 es la iglesia Matriz de Alarcón y es cura don Felipe García Rubio y el
Beneficio lo ostenta el Arcipreste de Alarcón don Felipe Benicio Martín
Manrique, prior de la Colegiata de Belmonte (Cuenca).
Actualmente
la iglesia se encuentra cerrada al culto, pero puede visitarse poniéndose en
contacto con la oficina de turismo de Alarcón.